¿Son complicadas de mantener las piscinas de hormigón?

La respuesta rápida sería: no, pero sí requieren constancia.

Una piscina de hormigón no necesita más cuidados que otros tipos de piscina, pero al ser una construcción sólida y hecha a medida, conviene prestarle atención para evitar problemas a largo plazo. No es lo mismo una piscina prefabricada que puedes cambiar o sustituir con más facilidad que una de obra, que está pensada para durar toda la vida.

El mantenimiento no es difícil, pero sí hay que saber qué hacer, cuándo hacerlo y cómo detectar posibles señales de alerta. En cuanto lo conviertes en parte de tu rutina, es algo muy llevadero.

piscina de hormigón mantenimiento

Mantenimiento básico de una piscina de hormigón

Aunque cada piscina puede tener algunas particularidades, hay una serie de tareas básicas que son clave para que el agua se mantenga limpia y la estructura no sufra con el paso del tiempo. Aquí te explicamos los cuidados esenciales que deberías tener en cuenta durante todo el año.

1. Limpieza regular del vaso y superficies

Es importante limpiar con frecuencia tanto el vaso de la piscina como las paredes y la línea de flotación. Aunque el gresite o el revestimiento utilizado en las piscinas de hormigón es muy resistente, si se acumulan algas o cal, con el tiempo pueden deteriorarse o volverse resbaladizos.

Lo ideal es pasar el limpiafondos de forma regular, usar un cepillo para las paredes y prestar atención a las esquinas donde suele acumularse más suciedad. Si utilizas una cubierta, esto también reducirá mucho el trabajo diario.

2. Control del pH y del cloro

Uno de los aspectos más importantes del mantenimiento es mantener el agua equilibrada. Un pH entre 7,2 y 7,6 evita problemas en la piel, la aparición de algas y el deterioro de los materiales.

El cloro libre debe mantenerse en valores adecuados (entre 1 y 1,5 ppm en piscinas residenciales), aunque hay sistemas alternativos como la electrólisis salina o el oxígeno activo que también funcionan muy bien y cada vez son más comunes.

Si el pH está desequilibrado, por muy bien que limpies la piscina, vas a tener problemas. Un agua bien tratada es la mitad del mantenimiento.

3. Revisión del sistema de filtración

Los filtros son los pulmones de la piscina. Si no funcionan bien, el agua nunca se verá clara ni estará completamente limpia. En piscinas de hormigón, que suelen ser más grandes, este sistema cobra aún más importancia.

Hay que revisar periódicamente el estado de la arena o del vidrio filtrante (dependiendo del sistema que uses), limpiar los prefiltros y comprobar que la bomba no hace ruidos extraños ni pierde caudal.

Un buen filtrado combinado con un tratamiento químico adecuado mantiene el agua en condiciones óptimas casi sin esfuerzo adicional.

4. Cuidados en invierno y verano

Durante el verano, el uso frecuente exige más vigilancia del nivel de cloro, del pH y de la limpieza. Es la época en la que más hay que estar encima del mantenimiento, pero también cuando más se disfruta.

En invierno, aunque no uses la piscina, no puedes olvidarte de ella. Lo recomendable es hacer un mantenimiento de invernaje: cubrirla, bajar el nivel del agua por debajo de los skimmers, añadir un producto invernador y revisar de vez en cuando que no haya suciedad acumulada o heladas que puedan afectar a las tuberías.

Muchos clientes creen que en invierno no hay que hacer nada, pero justo ahí es donde muchas piscinas sufren los daños más caros de reparar.

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Consejos prácticos de profesionales con más de 10 años de experiencia

Después de construir y mantener decenas de piscinas de obra cada año, hay ciertos detalles que no salen en los manuales, pero que marcan la diferencia entre una piscina que se conserva perfecta y otra que empieza a dar problemas.

Aquí te dejamos algunos consejos que solemos dar a nuestros propios clientes:

1. No esperes a ver el agua turbia para actuar

Muchos propietarios esperan a que el agua empiece a verse mal para hacer algo. Lo ideal es prevenir, no corregir. Un pequeño ajuste a tiempo puede evitar que tengas que vaciar la piscina o hacer un tratamiento de choque.

2. Utiliza productos de calidad

Puede parecer tentador ahorrar en productos químicos, pero en el medio plazo sale caro. Algunos productos baratos no se disuelven bien o dejan residuos. Lo barato, aquí, suele salir caro.

3. Vigila las juntas y el sellado

En piscinas de hormigón, con el tiempo pueden aparecer pequeñas grietas o deterioros en las juntas si no se revisan. No pasa nada si se detectan a tiempo, pero si se dejan, pueden acabar filtrando agua o dañando el revestimiento.

4. Revisa el estado del vaso cada cierto tiempo

No hace falta vaciar la piscina cada año, pero cada ciertos años conviene hacer una revisión más a fondo, ver si hay alguna zona que necesita reparación o si es momento de renovar el revestimiento o rejuntar.

5. Si tienes dudas, pregunta

Parece obvio, pero lo decimos porque nos encontramos con muchas personas que, por no preguntar, terminan estropeando el agua o dañando componentes. Si no estás seguro de qué producto usar o cómo ajustar el cloro, contacta con un profesional. A veces una llamada a tiempo evita una avería.

Estos consejos vienen de la experiencia real, de ver piscinas todos los días y conocer lo que pasa cuando no se siguen. No se trata de ser obsesivo con el mantenimiento, sino de conocer bien tu piscina y tener unos mínimos hábitos.

construcción piscina de hormigón

¿Y merece la pena tener una piscina de hormigón?

Esta es una de las preguntas más habituales cuando alguien está valorando si hacer una piscina en casa, y sobre todo cuando compara distintos tipos: prefabricadas, de liner, desmontables… La respuesta desde nuestra experiencia es clara: sí, merece la pena. Pero con matices.

Una piscina de hormigón es una inversión a largo plazo. Es más duradera, totalmente personalizable y estéticamente más integrada en el entorno de la vivienda. Y aunque pueda requerir un poco más de atención en el mantenimiento que otras opciones más simples, las ventajas que ofrece compensan con creces ese pequeño esfuerzo.

Lo importante es hacerla bien desde el principio, con una buena planificación, materiales de calidad y una ejecución profesional. Y luego, seguir unas pautas básicas de cuidado. Nada más.

Lo vemos cada año con nuestros clientes. Quienes mantienen su piscina con regularidad, disfrutan de un espacio increíble durante todo el verano, sin dolores de cabeza. Y quienes descuidan los cuidados básicos, acaban gastando más tiempo, dinero y preocupaciones en ponerla a punto.

En TENASWIM llevamos más de diez años construyendo piscinas de hormigón en Toledo y alrededores, y si algo hemos aprendido es que cada piscina es única, pero hay algo que siempre se repite: cuando está bien cuidada, se disfruta el doble.